TERAPIA DE 3ª GENERACIÓN

¿Qué son las terapias de tercera generación?

Son una serie de terapias que surgen para dar solución a las limitaciones con las que se encontraban las terapias de modificación de conducta (terapias de corte cognitivo-conductual).

En las terapias de tercera generación ya no se pone el foco en el síntoma de forma aislada, sino que el contexto, la función que está desempeñando ese síntoma, las emociones, la relación terapéutica… son importantes y necesarias. Hay una visión holística de la persona y por tanto de su problemática.

Una de las terapias más consolidadas es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), esta propuesta terapéutica pone el foco en la evitación ante determinadas experiencias internas que nos producen malestar (pensamientos, sentimientos, sensaciones…), evitamos nuestra experiencia interna y cuanto más luchamos contra ella más se resiste a irse. Esa lucha constituye en sí un problema no una solución. La alternativa a la evitación es la aceptación, es decir, recibir lo que sucede en nuestro interior (un recuerdo, una sensación, un pensamiento…) como lo que es: una sensación es una sensación, un pensamiento es un pensamiento… Abandonando cualquier intento de cambio, que como ya hemos experimentado otras veces no conseguimos sino aumentar nuestro malestar.

Mediante paradojas, metáforas y ejercicios experienciales se trabajan aquellas experiencias internas temidas. Y nos moveremos entre la aceptación y el cambio, aceptar aquello que no se puede cambiar y comprometernos a cambiar aquello que sí se puede y que para cada uno merece ser  cambiado.

Otra de las terapias de tercera generación es la Terapia Focalizada en las Emociones (EFT), como podemos adivinar por su nombre el núcleo central de trabajo son las emociones. Las emociones no son racionales ni irracionales, más bien son adaptativas; nos han servido para supervivir como especie, nos dan información y nos guían para la acción, además con ellas nos comunicamos. A través de la EFT se ayuda a la persona a que pueda identificar, experienciar, explorar, regular, dar sentido, transformar y flexibilizar el manejo de sus emociones.  Por lo general, a nadie nos han enseñado esto,  vivimos en una cultura en la que si somos “normales” y no hay nada “erróneo”  en nosotros, pues ya nos la arreglaremos con nuestras emociones, por lo que nos movemos entre la expresión sin freno y la restricción sin control causándonos una serie de síntomas o malestar que a veces ni siquiera identificamos con las emociones.

Nos encontramos con una serie de terapias: Terapia de Aceptación y Compromiso, Terapia Focalizada en las Emociones, Mindfulness, Terapia Dialéctico-Conductual, Psicología Positiva, Terapia Analítico Funcional… que aunque son relativamente novedosas cuentan con evidencia empírica que demuestran su  eficacia y efectividad en un amplio abanico de problemas y trastornos.